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Martes 27 de Junio de 2017

Prevención de Diabetes

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Durante el mes de noviembre con seguridad encontrarás numerosas noticias e información sobre la diabetes en todos los medios de información, y es que este mes se dedica tradicionalmente a elevar la conciencia sobre esta enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Esa cifra, desafortunadamente, va en aumento. Como hemos advertido previamente en vidaysalud, la educación y la prevención son las mejores formas de combatirla. ¿Padeces de diabetes? Mientras más información tengas sobre ella, mejor podrás controlarla y evitar sus consecuencias. Y si no la padeces, los cambios positivos en tu estilo de vida, como la dieta y el ejercicio te ayudarán a prevenir su desarrollo. ¡No esperes!

Porque tu vida no tiene precio y una buena salud es fundamental para disfrutarla al máximo, es importante que prestes atención a las estadísticas sobre la diabetes que brinda la Asociación Americana de la Diabetes (con datos reportados hasta el 26 de enero de 2011):

28.5 millones de personas (entre adultos y niños) en los Estados Unidos tienen diabetes y esto equivale a un 8.3% de la población,
18.8 millones han recibido el diagnóstico de diabetes
7 millones la tienen pero no lo saben, algo muy peligroso
79 millones tienen prediabetes (significa que tienen niveles altos de glucosa en la sangre, lo que puede convertirse en diabetes si no cambian su estilo de vida)
Las personas de origen hispano son el grupo étnico que ocupa el tercer lugar en nivel de incidencia de diabetes con un 12.6 %, después de los blancos no hispanos (7.1%) y de los americanos de origen asiáticos (8.4%).

Y estas son tan solo las estadisticas en Estados Unidos. Imagínate al resto del mundo…

¿Cómo figuras tú en relación a las estadísticas? ¿La padeces ya? ¿Por casualidad te encuentras entre los que la padecen y no lo saben? ¿O los que a pesar de tener prediabetes están a tiempo de evitarla? Ignorar estas preguntas es como jugar a la ruleta rusa porque la diabetes es una condición peligrosa que puede causar y/o agravar otras enfermedades como:
Enfermedad coronaria (los diabéticos tienen el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cardiovascular)

Insuficiencia renal
Dificultades con la visión y hasta ceguera
Enfermedades periodontales (en las encías)
Problemas circulatorios
Daño a las terminaciones nerviosas (trastornos en la sensibilidad como hormigueo o entumecimiento, pérdida en la sensibilidad, especialmente el dolor, lo que aumenta las probabilidades de lesionarse o desarrollar infecciones)
Dificultad para llevar una vida sexual satisfactoria

Además de las consecuencias de la diabetes, es vital que conozcas tus factores de riesgo. Verifica cuántos de éstos se aplican a tu caso:

El sobrepeso y la obesidad aumentan las probabilidades de desarrollar la diabetes tipo 2
Sedentarismo (el ejercicio es fundamental para controlar y/o perder peso, nivelar los niveles de glucosa en la sangre y reducir la presión arterial)

Tener más de 45 años
Pertenecer a un grupo étnico/racial (afroamericano, latino, indígena o asiático)
Historia familiar: si uno de tus padres o tus hermanos la padecen, aumentan tus probabilidades de padecerla también

Con seguridad no querrás quedarte con los brazos cruzados.  ¡Y hay tanto que puedes hacer! Estudia a continuación algunos cambios positivos que puedes incorporar a tu estilo de vida, sugeridos por el Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes (NDEP por sus siglas en inglés):

Menos es más: reduce las porciones en tu plato:

Procura que las porciones de carne, pollo o pescado sean de unas 3 onzas (si no puedes pesarlas, guíate visualmente, comparándolas en volumen con un paquete de cartas o naipes)
Establece un horario para tus comidas. Así regulas el apetito.
Evitarás comer entre comidas si incorporas meriendas saludables (trocitos de apio o zanahoria que te brindan fibra, galletitas de grano integral o frutos secos)
No comas frente al televisor (las personas tienden a comer más cuando comen viendo la televisión).  En su lugar, escucha música relajante que ayude a tu digestión
No renuncies a los alimentos que más te gustan: simplemente reduce las cantidades
Usa platos y cubiertos más pequeños para que las raciones te parezcan más grandes
Come despacio. A tu estómago le toma unos 20 minutos enviar al cerebro la señal de que está lleno. Si comes “corriendo”, ingieres más cantidad.
Si comes fuera, comparte el primer plato y el postre (o guarda la mitad de lo que te sirvan y llévatelo a casa)
Siempre que puedas, opta por lo más saludable:
En lugar de sal, condimenta los alimentos con hierbas aromáticas y especias
Cada vez que vayas al supermercado, adquiere una fruta o verdura que nunca has probado. Evita hacer la compra cuando tienes hambre para no comprar por impulso
Bebe agua con frecuencia. A menudo confundimos el hambre con sed
Lee y consulta las etiquetas de los alimentos.
Evita los que tengan ingredientes como grasas saturadas, niveles elevados de sodio o colesterol
Sustituye el postre por una porción de fruta

Ponte en movimiento

30 minutos de actividad moderada tres veces a la semana es una meta razonable y que brinda muchos beneficios a tu salud.

Si te aburren los ejercicios tradicionales, ¡baila! O decide aprender un deporte: el tenis, o el racquetball te permitirán compartir con amigos a la vez que te ejercitas.

Selecciona un video de ejercicios de la biblioteca pública y pruébalo. La música y los comentarios del instructor te mantendrán motivado y te dan una idea exacta de lo que debes hacer. Además, puedes realizar los ejercicios en casa, no importa si llueve o hace frío
Estaciona el automóvil un poco más lejos de tu destino o baja del autobús una o dos paradas antes. La caminadita extra te ayuda a flexibilizar los músculos y a quemar calorías Opta por las escaleras en lugar del ascensor. O camina mientras haces esas llamadas telefónicas.

La combinación de una dieta saludable y más ejercicio te ayudará a contrarrestar los factores de riesgo. Pero no te confíes. En cuanto puedas, visita a tu médico para que te realice una prueba de glucosa de rutina.  Así saldrás de dudas y podrás saber si te encuentras o no en ese grupo tan nutrido de personas que tienen prediabetes sin saberlo.  Consulta rápidamente con tu doctor si experimentas algunos de estos síntomas:

Exceso de apetito o de sed
Necesitas orinar con frecuencia
Sientes fatiga y somnolencia
Tienes la visión borrosa
Sientes la piel seca y/o te pica
Se te entumecen las manos o los pies

Solamente tú puedes tomar el timón y la conducción de tu salud por el camino correcto. Motívate para que puedas escapar de las estadísticas y poder hacerle frente no solamente a la diabetes, sino a cualquier otra enfermedad que te afecte. Los cambios en el estilo de vida que te sugerimos, podrán ayudar a tu salud en general, no solamente a controlar tu nivel de glucosa en sangre.
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