Viernes 18 de Agosto de 2017

Alimento Que Evitaran El Estrés

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Especialmente en esta época del año, muchas personas se sienten más estresadas de lo usual. Las carreras, los pagos, los últimos días de escuela de sus hijos, se acerca fin de año, Navidad, en fin… se da por muchas razones. Pero, ¿sabía usted que algunos alimentos pueden mejorar la adaptación del organismo al estrés, mientras que otros lo empeoran?


El estrés puede causar enfermedades:


Las células cerebrales se comunican entre sí mediante mensajeros químicos. Cuando la persona está expuesta a niveles altos de estrés ésta comunicación comienza a deteriorarse. Cuando éstos mensajeros fallan la persona comienza a sufrir síntomas tales como: insomnio, dolores generalizados, depresión, angustia, entre otros. A ésta condición se le llama sobre-estrés y puede ser la causa de enfermedades.

Cargar con demasiado estrés es como manejar el carro con solo la reserva de gasolina. Tarde o temprano algo dejará de funcionar adecuadamente.

Numerosos estudios han relacionado el sobre-estrés con:
* Síntomas gastrointestinales (úlceras, cólicos, diarreas, gastritis)
* Síntomas cerebrales (fatiga, dolores, llanto, depresión, insomnio, ataques de angustia)
* Síntomas cardiovasculares (presión alta, taquicardia o palpitaciones irregulares)
* Reacciones del sistema inmune (resistencia disminuida a las infecciones)
* Afecciones dermatológicas (enrojecimiento, eczemas)

Claro, el estrés en sí mismo no es peligroso, forma parte de nuestras vidas y es “normal” padecerlo. Pero solo ante determinadas situaciones que, según la causa que lo genere, se puede manifestar en mayor o menor intensidad. No es saludable que su acción sea constante, pues su presencia obliga al organismo a desplegar estrategias de todo tipo para combatirlo y, por tal, a descuidar el eficaz comportamiento de otras tareas que son fundamentales para su buen funcionamiento.

Tips de alimentación que le ayudarán a combatir el estrés


La adopción de hábitos adecuados, como la relajación, el ejercicio y una dieta correcta, son excelentes recursos para luchar contra el estrés crónico.

* Mantenga su nivel de glucosa estable. Una consideración dietética importante es evitar las variaciones en la glicemia (nivel de glucosa en sangre). Para ello, no deben faltar de la alimentación diaria alimentos ricos en carbohidratos complejos como: pan, arroz y otros cereales, frijoles, pasta, papa, plátano.


* Mantenga sus horarios de comidas. Comer de forma equilibrada es fundamental para mantener en orden el cuerpo y la mente, para evitar que el estrés afecte el estómago, defensas y sistema nervioso. Además, también le beneficiará el comer menos pero con mayor frecuencia, sin sobrecargar al organismo con pesadas digestiones.


* Consuma alimentos ricos en triptofano. La producción cerebral de serotonina, uno de los mensajeros alegres, es muy sensible a la dieta. El aumento se debe a una mejor absorción del aminoácido triptofano. Las fuentes dietéticas más importantes son: carnes rojas, pescados, leche y derivados, huevos, nueces, almendras, plátano y lechuga.


* Incluya diariamente al menos una ensalada al día y dos frutas frescas. Estos alimentos constituyen las principales fuentes de vitamina C. Las necesidades de esta vitamina aumentan en caso de estrés de cualquier tipo. Además, este nutriente estimula las defensas, lo cual resulta muy conveniente en caso de estrés.


* Valore la posibilidad de tomar un suplemento de vitaminas y minerales. Puede que su cuerpo precise un aporte extra de estos nutrientes, en forma de suplemento que puede adquirir en cualquier farmacia. Asegúrese de que no lleva añadido sustancias excitantes (ginseng o cafeína), ya que le puede provocar un efecto contraproducente. Mantenga el tratamiento varios meses para que su organismo pueda recargar las reservas de estos nutrientes.


* Reduzca e incluso elimine de su dieta sustancias tóxicas y excitantes como las bebidas estimulantes, bebidas alcohólicas, cafeína, tabaco… Los productos estimulantes, excitan pero no nutren, y aunque momentáneamente pueden proporcionar una cierta ayuda, su uso continuado acaba produciendo desgaste nervioso, agotamiento y falta de adaptación al estrés.

Además de poner en peligro la salud y el sistema nervioso, el estrés puede también aumentar los ataques a la nevera o despensa, y hacer que se coma con mayor rapidez. Esto puede provocar la típica sensación de apetito constante que lleva a picar a todas horas del día, generalmente dulces, además de unos kilitos extra.

¿Existen los alimentos antiestrés?


Ningún nutriente puede en sí mismo atribuirse efectos antiestresantes. Más que alimentarse de ciertos alimentos, la mejor estrategia frente al estrés es comer bien y de todo, ya que de ello depende que nuestras defensas estén altas.

Recuerde incluir suficiente de los siguientes:


* Vitaminas, sobre todo la A, la C y la E, que combaten directamente la formación de radicales libres. La A se obtiene de zanahorias, melón, brócoli, coles de Bruselas, espinacas y camote. La C está presente en los cítricos y en el brócoli, el chile dulce, el melón y el tomate. Para obtener vitamina E hay que consumir frutas secos y aceites vegetales. Las vitaminas del grupo B fortalecen el sistema nervioso central y tienen un efecto sedante. Se encuentran en la levadura de cerveza, lácteos, carne, cereales, aguacate, repollo y vainicas.


* Minerales. Potasio, magnesio y calcio son imprescindibles porque estimulan la reacción orgánica frente a las hormonas que el cuerpo segrega como respuesta al estrés. Por otro lado, tienen propiedades relajantes y mantienen a estable el ritmo cardíaco. Las frutas, verduras, granos enteros y carne son alimentos ricos en potasio. El magnesio se encuentra en las verduras y los frijoles. El calcio, por último, es conocido como “el tranquilizante natural” y, desde luego, pocas cosas tienen un efecto tan sedante como beber un vaso de leche tibia antes de acostarse.


* Alimentos relajantes. Algunos alimentos estimulan el buen funcionamiento de las células nerviosas ayudando al organismo a mantenerse relajado mientras que otros favorecen la irritabilidad. Entre los alimentos “relajantes” están el banano, las almendras, el germen de trigo, la levadura de cerveza y las semillas de girasol.

La clave es saber equilibrar y variar la alimentación y no decir que porque seamos jóvenes se puede comer lo que a uno quiere, porque despues con el tiempo vienen las complicaciones. Cuidemos de nuestro cuerpo con una excelente alimentación desde ahora.

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