menudeportes ags hovermenudeportes 03

Martes 27 de Junio de 2017
Salud
El hacer ejercicio de manera regular puede reducir hasta en un 35 por ciento las posibilidades de desarrollar el cáncer del colon y el del seno en un 25 por ciento. Así encontró un estudio reciente que corrobora la relación entre el sedentarismo y el cáncer y aporta nuevos datos para poder disminuir el riesgo de sufrir esta enfermedad con hábitos de vida más saludables. Si tu pasatiempo favorito es sentarte cómodamente en un sofá frente al televisor durante horas, estás pasándole una invitación innecesaria al cáncer. Ciérrale la puerta poniendo tu cuerpo en movimiento, aún durante las horas del trabajo.

De lunes a viernes, y a veces también los sábados, Raúl se levanta temprano, sale de su casa y toma el autobús que lo lleva sentado hasta su trabajo, donde pasa entre ocho y nueve horas sentado frente a un mostrador. Cuando termina, toma nuevamente el autobús y cuando llega a casa le encanta recostarse a mirar alguna película mientras cena. Luego se acuesta y al día siguiente todo vuelve a empezar. ¿Te resulta conocida esta rutina?
Si tus hábitos son similares, tienes que empezar a considerar la posibilidad de agregarle más movimiento a tu vida. El hacer ejercicio de manera regular te permite mejorar tu calidad de vida y mantenerte más saludable por más tiempo.
En otros artículos de VidaySalud.com, ya te habíamos explicado que la actividad física no sólo te ayuda a aliviar los dolores de espalda o los síntomas de la fibromialgia, sino que también te permite mantener un corazón sano. Basta con analizar los resultados de distintos estudios que confirman que  sentarse a mirar televisión durante muchas horas puede subir la presión arterial, algo que pone en peligro la salud de tu corazón.  A este músculo tan trabajador lo perjudica enormemente la inactividad: échale una ojeada al artículo en el que te explicamos que permanecer sentado(a) por mucho tiempo puede aumentar las posibilidades de que sufras un ataque cardíaco .
El peligro que representa la inactividad es alarmante si se tiene en cuenta que, según calculan los investigadores, las personas permanecen sentadas 15.5 horas cada día, lo que incluye las comidas, el desplazamiento hasta y desde el trabajo o la escuela, trabajar en la computadora y ver televisión. Los empleados de oficina, por ejemplo, pasan el 75 por ciento del tiempo sentados.
Un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de Atención del Cáncer de los Servicios de Salud de Alberta en Calgary, Canadá, ha encontrado una asociación entre el sedentarismo y el desarrollo del cáncer, otra consecuencia negativa de la inactividad.
Pero hay soluciones.  Según el estudio, que aparece en la edición de octubre de la revista especializada Cancer Prevention Research, el ejercicio regular puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer del colon hasta un 35 por ciento. Lo mismo ocurre con el cáncer de mama, cuyo riesgo se puede reducir hasta un 25 por ciento mediante el ejercicio.
Aún cuando debas permanecer sentado(a)  muchas horas, tal como le ocurre a Raúl, sólo con tomar pausas recurrentes de algunos minutos para caminar puede ser de gran ayuda, tanto para mantener la salud de tu corazón como para prevenir el cáncer.
Por eso, algunas recomendaciones para combatir el sedentarismo en el trabajo son:
Levántate varias veces a servirte agua o alguna otra bebida como té o café (evita los refrescos o sodas y las bebidas muy azucaradas).
Recibe las llamadas telefónicas de pie.
Camina hasta donde se encuentra un compañero(a) de trabajo en lugar de llamarlo(a) o mandarle un e-mail.
Si trabajas conduciendo un automóvil o coche, asegúrate de detenerte unos minutos cada cierto tiempo para dar un paseo corto y estirar las piernas.
Ve a sacar tus copias o recoger las impresiones que hiciste, en lugar de pedirle a alguien que te las traiga a tu oficina.
Si puedes, permanece de pie durante una reunión o una conferencia.
Si trabajas en casa, párate para ir al baño, para ir a la cocina, para subir las escaleras o para dar una vuelta por la casa.
Y si a todo esto, además, le agregas una rutina de ejercicios un poco más intensa junto con hábitos saludables en tu dieta, estarás ganando en salud y calidad de vida. ¡Anímate! Con unos pequeños cambios puedes notar la diferencia.
Después de todo lo que se ha dicho sobre los videojuegos y sus posibles efectos negativos para la salud, parece que al fin están ganando la batalla contra las críticas y las oposiciones. Es que hay una nueva modalidad que te hace saltar de la silla para ponerte en movimiento.

Los deportistas que corren grandes distancias diarias no se ven tan afectados si se salen de la dieta y comen más carnes y menos frutas. ¿Pero… y el resto de las personas? Los estudios indican que los que realizan un mayor nivel de ejercicio tienen menos de qué preocuparse si se “pasan” de lo acostumbrado, especialmente durante la época de fiestas en la que la comida y la bebida no sólo abundan, ¡sobran! Utiliza esta información para que conviertas a las fiestas en el momento preciso para mejorar tu calidad de vida.

Si bien hay causas genéticas que promueven la obesidad, también hay otros factores, como tus costumbres alimenticias y tu estilo de vida que impiden que llegues a tu peso ideal. Según un estudio reciente, el ejercicio físico realizado de manera regular podría vencer al gen de la obesidad en esta lucha por bajar de peso.

Si padeces de diabetes (tipo 1 o tipo 2), un factor fundamental en tu tratamiento y tu control es medir el nivel de glucosa en la sangre. La lectura de ese nivel de glucosa te informa rápidamente si tu cuerpo está utilizando correctamente la insulina o si tienes suficiente cantidad de ella. Como el nivel de glucosa en la sangre cambia a menudo, debes aprender a medirlo varias veces al día. La mejor manera de hacerlo es  usando un dispositivo llamado glucómetro. Aquí te brindamos información y consejos útiles para usarlo correctamente.
Si te han diagnosticado diabetes, debes monitorear y controlar tu glucosa a diario. Con seguridad ya sabes que la glucosa es el combustible que las células necesitan y a la que le dan la entrada solamente si llega acompañada de la insulina. La cantidad de glucosa en la sangre se expresa en miligramos por decilitro. Mira los números que la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes) recomienda que tengas como meta:
  • 70-130 mg/dl antes de las comidas (en ayunas)
  • Menos de 180 mg/dl, de 1 a 2 horas después de una comida
  • Para saber cuál es tu nivel de glucosa en un momento dado, necesitas un glucómetro (un aparato especial para ese propósito). Tu médico o el farmacéutico pueden ayudarte a elegir el glucómetro más adecuado para ti, a que lo uses correctamente y a que lleves un registro de los resultados.
  • Cualquiera que sea el modelo de glucómetro que escojas, contará con un dispositivo de punción, una lanceta, tiras reactivas y el monitor o pantallita en la que se verán los resultados de la prueba. Los siguientes factores te ayudarán a decidir el que más te conviene:
  • Velocidad para obtener los resultados
  • Cantidad de sangre que se requiere
  • Tamaño del monitor y que los números se puedan leer fácilmente
  • Posibilidad de poder tomar la muestra de sangre de otras partes del cuerpo, además de los dedos (del antebrazo, por ejemplo)
  • Si proporciona datos adicionales (fecha y hora del resultado)
  • Costo de las tiras reactivas
  • Facilidad para usar el dispositivo o de transportarlo contigo a donde vayas (su tamaño, su peso)
  • Los pasos a seguir para medir la glucosa
  • Lávate bien las manos con agua y jabón o pasa una toallita con alcohol sobre el área del pinchazo. Deja secar el área.
  • Pincha el sitio (el dedo, por ejemplo) con el dispositivo de punción para obtener una gota de sangre.
  • Aprieta delicadamente el dedo o dale un masaje hasta que salga una gota (o la cantidad que requiera tu glucómetro).
  • Coloca y mantén el borde de la tira reactiva con la gota de sangre y espera el resultado.
  • Tu nivel de glucosa (azúcar) aparecerá en la pantallita del glucómetro.
  • Poco a poco te irás acostumbrando y podrás hacerlo de manera rápida y efectiva. Pero pueden presentarse algunos problemas.
  • Si no puedes obtener la cantidad de sangre necesaria
  • Coloca las manos bajo un chorro de agua caliente y frótalas entre sí.
  • Deja colgar la mano por debajo de la cintura.
  • Aprieta ligeramente el área del pinchazo durante 3 segundos.
  • Coloca el dedo sobre una superficie firme para evitar mover la mano mientras das el pinchazo
  • Regula la profundidad de la lanceta. Auméntala en caso necesario.
  • Usa una lanceta nueva cada vez que midas tu glucosa.
  • Para evitar que el pinchazo te duela demasiado, disminuye el nivel de profundidad de la lanceta y da los pinchazos en los costados de los dedos en lugar de las yemas. Intenta tomar la muestra de otras áreas del cuerpo, como el antebrazo o el muslo.
¿Qué tan seguros son los resultados?
Cuando te hacen una prueba en un laboratorio, los resultados van a ser precisos y exactos. Pero cuando uno mismo la mide en casa, pueden influir ciertos factores para dar un resultado incorrecto. Para obtener un buen resultado debes seguir cuidadosamente los pasos anteriores (o los pasos indicados en el manual de instrucciones de tu glucómetro). Hay otros factores que pueden darte un resultado que no es correcto:
  1. El glucómetro está sucio
  2. El glucómetro o la tira reactiva no están a temperatura ambiente
  3. La tira reactiva ha expirado
  4. Las tiras reactivas no corresponden al modelo del aparato
  5. El aparato no está calibrado para las tiras que estás usando
  6. La gota de sangre es muy pequeña
Si en lugar de la cifra en la pantalla aparece la palabra error, revisa el manual del usuario del glucómetro y busca los códigos de error para ver qué has hecho equivocadamente. También puedes llamar al teléfono gratuito del fabricante para que te aclaren cualquier duda sobre el funcionamiento.
No descanses hasta convertirte en todo un experto(a) en medir tu glucosa en tu sangre. El proceso es sencillo y vital para mantener a raya la diabetes y proteger tu salud. Recuerda que debes mantener un registro con tus resultados para que tu médico pueda ver cómo evoluciona tu tratamiento para que te ayude a hacer cambios y ajustes si es necesario.
¿Quieres perder peso? Revisa la velocidad a la que comes. Varias investigaciones demuestran que quienes se toman su tiempo para saborear la comida, terminan ingiriendo menos calorías. Si te interesa saber por qué, aquí te contamos más sobre este tema tan interesante.
Comer hasta “limpiar el plato”, frente al televisor o a toda prisa, son malos hábitos fáciles de adquirir y difíciles de romper, especialmente si los llevas practicando toda la vida. Quizás sean ellos los responsables de que no puedas perder peso. Aunque te cueste, debes hacer un esfuerzo por cambiarlos para que el próximo hábito que adquieras sea el de comprar ropa en una talla mucho más pequeña. 
Con tantas pantallas alrededor, hacer que tus niños hagan deportes puede resultar una tarea difícil de lograr. Sin embargo, es importante que durante la infancia fomentes en tus hijos la costumbre  de que se mantengan activos. Esto no sólo les ayuda a controlar su peso y a evitar la obesidad infantil, sino también les ayuda a crecer y a desarrollarse de manera saludable.
Frescura, vitalidad y fuerza… son atributos que asociamos con la juventud y que se van perdiendo con el paso del tiempo. ¿Te gustaría conocer una forma sencilla y accesible de contrarrestar los efectos de la edad? La clave consiste en mantener el cuerpo en movimiento. Los estudios que demuestran los beneficios que el ejercicio físico puede darle a tu salud son continuos. Practícalo a diario para mantenerte sano y lucir joven, aun con el correr de los años.
A los ojos les llaman el espejo del alma, pero pueden ser mucho más que eso. Analizados por un médico, pueden ser la ventana que descubra ciertos síntomas que delatan otras condiciones en el cuerpo. Aunque te parezca extraño, muchas enfermedades se manifiestan a través de los ojos, como la diabetes y algunos problemas del corazón. Aquí te contamos otros ejemplos, para que estés atento y no descuides tu visita anual con el oftalmólogo.
Página 9 de 19