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Martes 27 de Junio de 2017
Salud
No estás cansada de esconder esa barriga prominente con ropa holgada? ¿O de sufrir el martirio de usar faja o ropa que te queda incómoda y apretada? Ya sabes que toda esa grasa que se ha ido acumulando en el área del vientre te hace sentir poco atractiva, perjudica tu salud y hasta te dificulta realizar las tareas de tu vida diaria. Para reducir esas libras y pulgadas de más es urgente que sigas un plan para bajar de peso, poco a poco y de forma saludable, quemando más calorías de las que consumes, elevando el nivel de tu metabolismo y reduciendo la grasa corporal general. Aquí te damos algunos consejos para que logres esa meta.
Has intentado bajar de peso una y otra vez, pero no tienes éxito y no sabes qué es lo que puede estar haciendo fracasar tu dieta. ¿Has pensado en el pan y otros productos elaborados con harinas refinadas? Pues esa podría ser la clave. Sigue leyendo y descubre cómo evitar que el pan se convierta en el destructor de tu intento por perder esas libras de más.
¿Tienes que hacerte un chequeo médico de rutina o te han referido a un especialista? El futuro de tu salud depende, en gran medida, de la calidad de esa visita. Para que la aproveches al máximo, aquí te damos varios consejos útiles.
No tienes hipertensión, ni exceso de peso ni problemas renales. Es más, haces ejercicios regularmente. Entonces, ¿por qué debes preocuparte de la cantidad de sal en tu dieta? Porque el exceso de sal es peligroso para la salud y aumenta el riesgo de muerte debido a problemas cardíacos.  Para que controles la cantidad de sal que consumes, aquí tienes varias sugerencias prácticas.
Las chicas adolescentes están obsesionadas por ser lindas y tener cuerpos de modelo. Sin embargo, hoy en día el ideal de belleza está relacionado con ser demasiado flacas – hasta un punto que no es saludable – y es por eso que muchas adolescentes piensan que pasar horas en el gimnasio es la clave para perder peso y verse bien. Otras piensan que por ser gorditas, no se ven bien haciendo ejercicio. Pero antes de que caigas en esas trampas, sigue leyendo. Aquí te contamos cómo hacer para que el ejercicio te beneficie y puedas estar en forma sin perjudicar tu salud. Deja a un lado las ideas erróneas acerca del ejercicio durante la adolescencia.

Adriana tiene 14 años y se pasa dos horas diarias en el gimnasio. Sus padres están preocupados porque ella es delgada y ahora que se la pasa haciendo ejercicio ha perdido aún más peso. Su madre, cuenta que Adriana está obsesionada con tener piernas de modelo, pero no se da cuenta de que las modelos de hoy en día parecen esqueletos andantes.
Tal como Adriana, muchas chicas durante la adolescencia quieren hacer ejercicio para lograr cuerpos “perfectos” de acuerdo a la idea que se tiene acerca de la belleza. Si bien el ejercicio durante esta etapa y a cualquier edad, trae muchos beneficios, es necesario también que estés atenta a algunos mitos o trampas que hay sobre la actividad física cuando eres adolescente y que aproveches las ventajas de la actividad física sin dejarte llevar por ideas equivocadas. Además, debes dejar a un lado los prejuicios. Algunas chicas no hacen ejercicio porque les da vergüenza cómo se ven cuando lo hacen, o porque no encuentran una actividad que les llame la atención.  Toma nota de los siguientes hechos y consejos:
No te desanimes si no pierdes el peso que deseas mientras haces ejercicio durante la adolescencia. Es normal que durante estos años, la regla sea aumentar un poco de peso. Entre los 10 y los 14 años, en promedio las chicas aumentan alrededor de 40 libras o 18 kilos. Sin embargo, esta no es excusa para quedarte sentada viendo la televisión o frente a la computadora y ser una chica sedentaria. El hacer ejercicio te ayuda a estar sana y a desarrollarte bien. Hay estudios que demuestran que las chicas que no hacen ejercicio aumentan entre 10 y 15 libras/4 y 6 kilos más que las que son activas.
No pienses que te ves ridícula haciendo ejercicio. Muchas adolescentes que están pasadas de peso odian ciertos tipos de ejercicio como los aeróbicos o bailar porque piensan que se ven mal. Sin embargo, es un hecho que las chicas que hacen ejercicio, aunque sean gorditas, tienen mejor autoestima. Además, hay muchas opciones para ejercitarte: desde bailar, yoga, artes marciales, correr, caminar, nadar. Ejercicio no significa solamente hacer aeróbicos en una clase de gimnasio.  Busca la actividad que más te atraiga para que no te aburras y sigas manteniéndote sana.
¡No te excedas! Hasta lo bueno hay que hacerlo con medida. Si estás haciendo demasiado ejercicio, puedes perjudicar tu salud. Por ejemplo, puede que tu período menstrual cese o tarde mucho en llegar. Si no has tenido la menstruación (tu periodo) todavía y ya tienes 16 años y haces mucho ejercicio, consulta con tu médico.
El hacer 30 minutos de actividad física diaria es suficiente para estar en forma. Puedes elegir una combinación de ejercicios aeróbicos para mantener a tu corazón y a tus pulmones fuertes; haz ejercicios de resistencia para fortalecer a tus músculos y a tus huesos y ejercicios para fortalecer la parte central de tu cuerpo, que son excelentes para el equilibrio y para tener una espalda y el abdomen fuertes.
No te dejes llevar por ideas falsas acerca de hacer ejercicio durante tu adolescencia. La clave es el equilibrio. Recuerda que la actividad física bien realizada es excelente para tu salud y tu bienestar en todos sentidos.
Más y más mujeres se hacen esa pregunta cada día y hasta buscan atención médica porque no le encuentran solución a su fatiga. Si tú también te sientes siempre cansada, no duermes bien, y te cuesta hasta salir a divertirte, no te pierdas este artículo, donde te hablo acerca de las posibles causas de tu fatiga.

Siempre que habla por teléfono con su hermana, Lorena se sorprende porque hay una cosa que nunca le falla por decir: “¡Estoy tan cansada!” no importa si es viernes o domingo, la hermana de Lorena siempre está exhausta. A veces, cuando Lorena la invita a hacer algún plan familiar, ella simplemente se excusa porque lo único que quiere es dormir.
Si bien el ritmo de vida de hoy en día deja a muchas personas con poco tiempo para la relajación, normalmente con unas horas adicionales de sueño o un buen descanso el fin de semana o en las vacaciones, pueden servir parar recuperarte. Pero si a pesar de tomar medidas al respecto, sigues fatigada, tal vez haya algo en tu organismo que te impida sentirte fresca y llena de energía. Las siguientes pueden ser algunas de las causas de tu fatiga:
Anemia. Generalmente debida a deficiencia de hierro que forma la hemoglobina, la proteína que está presente en los glóbulos rojos y que lleva el oxígeno a todo el cuerpo. Muchas mujeres que están en sus años fértiles, tienen períodos menstruales con sangrado abundante, tienen pólipos uterinos, fibromas (tumores fibrosos en la matriz) o acaban de dar a luz, pueden tener anemia. Otras causas de la anemia son la deficiencia de hierro por sangrado del aparato digestivo o por deficiencia de ácido fólico, por ejemplo. Algunos síntomas, además de cansancio, incluyen: mareo, tener mucho frío e irritabilidad. Si te diagnostican anemia, si es por falta de hierro, te podrían sugerir algunos cambios en tu dieta, como consumir alimentos ricos en hierro (brócoli, espinaca, carne roja).
Hipotiroidismo. La tiroides es una glándula pequeña en forma de mariposa que ubicada en la base del cuello y es la encargada de regular el metabolismo. Cuando funciona más lento de lo normal, se desarrolla esta condición. Para diagnosticar hipotiroidismo, se hacen exámenes de sangre y si salen positivos, probablemente te receten las hormonas tiroideas de reemplazo para que los niveles de tiroides vuelvan a su nivel normal y tú no te sientas fatigada.
Sobredosis de cafeína. Aunque no lo creas, la cafeína puede lograr el efecto contrario al deseado. Si tomas demasiado café o bebidas con cafeína para estar más despierta, puede que el efecto que logres sea el contrario. Según los especialistas, el abuso de la cafeína trae como consecuencia la fatiga. Así que revisa cuánto café o bebidas con cafeína tomas al día para ver si es la causa de tu cansancio.
Apnea del sueño. Una obvia razón de la fatiga, es la falta de sueño. Sin embargo, muchas veces no te das cuenta de la diferencia que existe entre dormir poco y dormir mal. Puede que sufras de una condición llamada apnea del sueño (la que causa ronquidos), un trastorno del sueño que hace que dejes de respirar momentáneamente varias veces durante la noche. Esto interrumpe tu ciclo del sueño sin que te des cuenta y te hace que te sientas muy cansada aunque hayas dormido más de 8 horas. Si tienes sobrepeso o sufres de obesidad, eres más propensa a desarrollar esta condición. No dudes en consultar con tu médico, ya que ésta puede ser la causa de tu fatiga.
Enfermedades del corazón. Si luego de hacer una tarea sencilla como barrer o manejar al trabajo te sientes muy cansada, es posible que tengas alguna condición del corazón que no se haya diagnosticado. Presta atención a si te sientes exhausta con frecuencia sin razón aparente y no dudes en visitar a tu médico.
Como ves, la fatiga o el cansancio crónico que sientes puede estar relacionado con muchos factores que involucran distintos aspectos de tu salud. Si te sientes cansada todo el tiempo, es hora de que visites a tu médico para encontrar la causa y el remedio a tu fatiga.ra encontrar la causa y el remedio a tu fatiga.
Si eres de las personas que se esfuerzan por llevar una dieta sana y nutritiva, y te preocupas por ofrecerle a la familia una variedad de platos apetitosos y balanceados, ¡enhorabuena! Vas por buen camino. Pero a veces no basta adquirir y preparar alimentos “sanos”. Cuando en ciertas circunstancias de la vida, cada bocado que te llevas a la boca puede tener repercusiones muy serias en tu salud o en tu desempeño físico, es necesario que consultes a un dietista o especialista en nutrición.  Aquí te damos algunos ejemplos.
Si alguna vez has hecho dieta y haz alcanzado el peso deseado, seguramente sabrás que lo más difícil es mantenerlo una vez que se retoma la dieta habitual. Una investigación reciente encontró que las hormonas son, en parte, responsables de esta dificultad. Infórmate aquí para que puedas combatir mejor el sobrepeso.
Comer sana y equilibradamente es uno de los pilares para la buena salud. Y lo es mucho más cuando estás embarazada, pues tu bebé en desarrollo necesita nutrientes, vitaminas y minerales esenciales para crecer sanamente. Sin embargo, hay ciertos alimentos que debes evitar porque pueden ocasionar problemas durante el embarazo. Aquí te contamos cuáles son. ¡Toma nota!
Los vegetales y las frutas son una parte fundamental de una dieta saludable, así que proponte incluirlos en grandes cantidades en tus menús como uno de tus buenos propósitos de Año Nuevo. Pero para que puedas aprovechar al máximo todo su valor nutritivo, conviene que conozcas los secretos y las técnicas para prepararlos y cocinarlos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta equilibrada debe incluir 5 porciones diarias de fruta y verdura, teniendo en cuenta las ventajas que aportan a la dieta: fibra, vitaminas, minerales y pocas calorías (en este último renglón hay que tener más cuidado con los tubérculos como la papa o la batata, que son más ricos en almidón).  Pero antes de que vayas al supermercado a adquirirlos,  conviene que te informes sobre la manera correcta de prepararlos y cocinarlos para conservar la mayor cantidad de nutrientes posible, ya que muchas veces se pierden por el tipo de cocción o la forma de almacenarlos.
Al comprarlos

La exposición prolongada al aire y a la luz, puede afectar a los nutrientes que contienen. Las frutas y vegetales crudos que llevan mucho tiempo en tu refrigerador (nevera, hielera), o los que han viajado grandes distancias para llegar a tu mesa (importados de otros lugares para que puedas disfrutarlos aunque estén fuera de temporada), por lo general han perdido gran parte de las vitaminas y los minerales que tenían al momento de la cosecha.
¿Cómo puedes evitar esto?
Trata de adquirir las frutas y las verduras más frescas que puedas. Esto implica dar preferencia a los productos locales y que están en temporada (los de la estación).
Evita comprar las verduras con demasiada antelación al momento de servirlas para que no tengas que almacenarlas por largo tiempo.
Si la fruta o la verdura que necesitas para una receta determinada está fuera de temporada, compra la versión congelada. Generalmente se cosechan en su mejor momento y la congelación las ayuda a retener la mayor parte de su contenido nutricional.
Al limpiarlos y prepararlos
Siempre que sea posible, conserva la cáscara (como en el caso de los pepinos, el calabacín o zucchini y las batatas o camotes). La cáscara es muy rica en fibra y nutrientes. Para que éstos no se pierdan procura hacer lo siguiente:
Evita dejar las verduras en remojo por largo rato para que no se pierdan las vitaminas solubles en agua. Enjuágalas rápidamente bajo el agua de la pila para retirar cualquier tierra o suciedad.
Usa un cepillito de cocina para limpiar las cáscaras.
Descarta las hojas exteriores de las acelgas o las lechugas que puedan tener residuos de pesticidas.
Al servirlos y cocinarlos:
Las frutas y las verduras brindan el máximo beneficio nutricional cuando se sirven crudas, ya que las encimas, las vitaminas y los minerales se mantienen intactos. La cocción en general, especialmente a temperaturas altas, descompone las encimas, que son muy necesarias en el proceso digestivo.  Entonces:
Siempre que puedas, úsalas en ensaladas, cortadas al momento para que mantengan no solamente el valor nutritivo, sino su color y su textura crujiente.
Licúa las frutas con un poco de agua y hielo y sírvelas como merienda. De hecho, puedes comenzar a explorar mezclas de frutas y vegetales (naranjas y zanahorias, por ejemplo, y servirlas como entrada o botana.
Recuerda que si cocinas las verduras en agua, gran parte de las vitaminas (la vitamina A y las vitaminas del grupo B) se disuelven en el agua y se pierden (a menos que el líquido sea parte de la receta, como en el caso de la sopa o el puré, por ejemplo).  Reduce el tiempo de cocción a un mínimo.
Estas son tus opciones:
Al vapor: es el método de cocción que mejor conserva los nutrientes. La mayoría de los vegetales y las legumbres, como los ejotes (vainitas, judías verdes), la coliflor o el brócoli (bróculi), se suavizan en unos 5 a 6 minutos, mientras conservan todavía su textura y colorido. Los tubérculos más duros, como la papa (patata), la zanahoria y el maíz, necesitarán cocinarse al vapor entre 15 y 20 minutos.
Al horno de microondas: para conservar la mayor cantidad de vitaminas (que se pierden con el calor), trata de usar la menor cantidad de agua posible y no los cocines demasiado. Sigue el tiempo (y la intensidad) indicado en la receta.
Asados: es una forma sencilla y deliciosa de cocinar vegetales que conserva todas las vitaminas, minerales ¡y el sabor! En un tazón grande, echa los vegetales cortados en trozos y echa un chorrito de aceite de oliva. Añade ajo y cebolla en polvo y una pizca de sal y pimienta. Revuelve bien. Coloca los trozos sobre una plancha de hornear (la misma que usas para hornear galletitas) y cocínalos a 350º F (176º C) durante una media hora.
A la parrilla: corta las verduras (pimientos, tomatitos, calabacines), en cubitos y ensártalos en un pincho para kebobs o brochetas (con o sin carne). Dales un brochazo con aceite de oliva antes de colocarlos a la parrilla durante unos minutos hasta que se suavicen y se doren.
5. Si tienes que hervir los vegetales, córtalos en trozos grandes para reducir la superficie cortada en contacto con el agua. Usa, siempre que puedas, esa agua de cocción para otro propósito: una sopa o caldo, por ejemplo. O usa esa agua para suavizar el puré de papas, en lugar de leche. Otra buena forma es hervir los vegetales en una bolsa de plástico, así no entran en contacto directo con el agua y se conservan las vitaminas y los minerales.
Y finalmente, si tienes que guardar los vegetales picados, guárdalos en un recipiente oscuro en el refrigerador o nevera tan pronto como puedas. Evita guardarlos en recipientes de vidrio claro o transparente porque la luz reduce el contenido de vitaminas. Para conservar la mayor cantidad de vitamina C, E y ácido fólico, usa ollas de acero inoxidable, de cerámica o de vidrio para cocinar y evita las de cobre que puede destruir esas vitaminas. Tapa los recipientes mientras cocinas para que no se escape el calor y puedas cocinarlos en menos tiempo.
Con un poco de cuidado de tu parte, tus platos y recetas a base de frutas y verduras serán más variados y podrán conservar todo su valor alimenticio.  El incluirlos con más frecuencia en tu dieta será una de las buenas ideas que debes poner en práctica este 2012. ¿Cuándo empiezas?
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